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Heridas malolientes y aceites esenciales

heridas malolientes caléndula

¿Qué son las heridas malolientes?

Las heridas crónicas son aquellas que presentan una difícil curación y en las que suele haber infección bacteriana.

Entre las más frecuentes encontramos úlceras varicosas, úlceras por presión y úlceras neoplásicas.

La combinación de factores como la necrosis del tejido afectado y la proliferación bacteriana son responsables del hedor que desprenden las heridas crónicas.

El mal olor es un síntoma muy común y uno de los aspectos que más afecta a la calidad de vida de los pacientes, en cambio no se valora de forma suficiente en las guías de práctica clínica.

Cuidados y Tratamientos

  • Limpieza: con suero fisiológico.

Se podrían usar hidrolatos siempre que nos aseguremos de su calidad.

Se han usado con buenos resultados los de árbol del té, niaulí, manzanilla alemana y pomelo. (Buckle 2015)

  • Desbridamiento: eliminación del tejido no viable o desvitalizado, reduce la carga microbiana y favorece la contracción y epitalización de la herida. Al retirar el tejido necrótico disminuye el mal olor.
  • Terapia antimicrobiana tópica: apósitos con yodo, con plata, carbón activo (para absorver los gases malolientes).

¿Podrían servir los aceites esenciales?

Pués sí, diversos aceites esenciales has sido empleados en el manejo de las heridas malolientes con muy buenos resultados. (Ames 2006, Kerr 2002, 2006, Alli 2018)

Algunos de los más usados por sus propiedades antibacterianas, analgésicas, antiinflamatorias o cicatrizantes son:

  • Lavanda oficinal (Lavandula angustifolia)
  • Siempreviva (Helichrysum italicum)
  • Árbol del té (Melaleuca alternifolia)
  • Incienso (Boswellia carterii)
  • Mirra (Commiphora molmol)
  • Manzanilla alemana (Matricaria recutita)

La concentración de aceite esencial total va del 2,5 al 12% y las bases utilizadas son aceite de maceración de caléndula, de hipérico, gel de aloe vera o crema base.

En caso de úlceras varicosas sería de elección el AE de siempreviva en una base de aceite vegetal de calófilo y rosa mosqueta. Para saber más sobre el cuidado de las piernas con trastornos circulatorios os remito a mi post: ¿Piernas cansadas? Aceites esenciales!

La miel también podría ser una buena opción para el manejo de las heridas malolientes, ya que su elevada osmolaridad y alta concentración en peróxido de hidrógeno le confieren una actividad antimicrobiana de amplio espectro, y los aceites esenciales se mezclan bien en ella.

Además del árbol del té y el incienso, los aceites esenciales de pomelo (Citrus paradisi), eucalipto (Eucalyptus globulus) y Tomillo linalol (Thymus vulgaris qt linalol) han resultado eficaces en heridas malolientes. (Ames 2006, Warnke 2004, 2006)

Así por ejemplo, en el estudio del 2004 de Warnke y colaboradores, se aplicó dos veces al día, una mezcla de eucalipto, árbol del té y pomelo sobre las heridas malolientes de 25 pacientes con carcinoma de cabeza y cuello.

El mal olor desapareció completamente en 2-3 días y los signos de infección y secreción de pus se reducieron en las áreas necróticas.

Por otro lado, Ames usó AE de manzanilla alemana al 10% en aceite vegetal de peptias de uva para una úlcera crónica (Estadio 2, 4 x 4 cm) en una mujer diabética de 70 años.

A pesar de largos tratamientos la úlcera no se curaba y la paciente recurre a Ames que es enfermera especializada en aromaterapia.

El preparado se aplicó 2 veces al día y la úlcera curó completamente en 13 días. 4 años después, sigue sin reaparecer la herida.

Además, las curas de heridas crónicas con aceites esenciales se están implementando en algunos hospitales.

En el Hospital Marin de Hendaya, el farmacéutico Andoni Alli, especializado en aromaterapia, ha establecido un protocolo a base de aceites esenciales, para las curas de úlceras de difícil curación.

Y ha formado a más de 90 profesionales del centro para el uso de los aceites en los cuidados de los pacientes.

Presentó sus trabajos (2013-2018) en el último congreso de fitoaromaterapia de Grasse (2019) y ha recibido una beca de la Fundación Gattefossé, una institución que da un importante apoyo a la integración de la aromaterapia clínica en el ámbito médico.

Mis reflexiones

Aunque no disponemos de estudios clínicos amplios (la mayoría de los trabajos son casos clínicos), vale la pena tener en cuenta los aceites esenciales como una herramienta eficaz, segura y económica para el cuidado y tratamiento de las heridas malolientes.

Un aceite esencial que no se nombra en los trabajos publicados a día de hoy, es el de ylang-ylang (Cananga odorata).

Además de sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas, es muy empleado en cuidados paliativos y dolores crónicos, por su capacidad de equilibrar el Sistema Nervioso, aportando un gran bienestar.

Por esta razón, y teniendo en cuenta que la calidad de vida de los pacientes se ve muy mermada por los olores desagradables de las heridas neoplásicas, yo lo incluiría en la sinergia a emplear.

Por ejemplo:

  • Árbol del té 1%
  • Mirra 0,5%
  • Pomelo 1%
  • Ylang-ylang 0,5%
  • Caléndula qsp 100 ml

Bibliografía